
OBK presenta el hipnótico videoclip de En Berlín, su nuevo single y segundo adelanto de un EP previsto para primavera de 2026. La pieza, firmada por el artista multimedia garbikw en estrecha colaboración con Jordi Sánchez, transporta al espectador a la atmósfera magnética y transgresora del Kit Kat Club de Berlín, un espacio icónico a nivel mundial. Con un pulso dark-techno elegante y contundente, la canción y su narrativa visual refuerzan el camino de evolución sonora que el proyecto de Jordi lleva consolidando en esta nueva etapa.
Un viaje visual a un club legendario
Desde sus primeros segundos, el videoclip de En Berlín invita a una inmersión sensorial. No se limita a ilustrar la canción: la amplifica. La elección del Kit Kat Club como eje simbólico aporta un contexto estético y emocional inmediato. Hablar de este club berlinés es hablar de experimentación, libertad y ruptura de límites; conceptos que el vídeo abraza con un lenguaje de sombras, luces estroboscópicas y una coreografía de miradas que sugiere, pero no explica en exceso, dejando espacio a la imaginación del espectador.
La realización de garbikw trabaja la tensión con una cadencia cuidadosamente medida. El montaje, la paleta cromática y los encuadres dialogan con el ritmo de la producción musical, favoreciendo una narrativa sugestiva e inquietante. El resultado no solo acompaña a la canción; la convierte en una experiencia de club para ver y escuchar, con un aire de clandestinidad que encaja con la tradición nocturna de la capital alemana.
En este contexto, el videoclip evita el recurso obvio y cae de pie en lo elegante: cada elemento visual parece buscar el equilibrio entre el magnetismo del lugar y el minimalismo de la puesta en escena. Nada sobra. Nada distrae del motivo central: la pulsión que empuja a entrar, bailar y perderse, aunque sea por unos minutos, en un universo donde las reglas se escriben a ritmo de sintetizador.
En Berlín: dark-techno con firma OBK
OBK siempre ha sabido integrar la electrónica en claves pop accesibles sin renunciar a la sofisticación. En Berlín redobla esa apuesta: la base rítmica tiene contundencia club, los sintetizadores arropan con capas densas y los arreglos subrayan una atmósfera nocturna que seduce por acumulación. Es un corte que late en compases largos y crece con paciencia, invitando a dejarse llevar por la progresión de sonidos, guiños y texturas.
La voz de Jordi se asienta sobre esa arquitectura con naturalidad. Hay intención en cada fraseo y un fraseo que se adapta al beat con precisión, reforzando el carácter hipnótico del conjunto. Sin artificio innecesario, el tema se mueve entre lo sugerente y lo directo, y su producción, contemporánea y pulida, sella la personalidad de esta etapa.

Quien haya seguido la trayectoria del proyecto reconocerá la esencia que convirtió a OBK en un referente del pop electrónico en España: sensibilidad melódica, elegancia en la producción y una mirada lírica que no renuncia a la emoción incluso cuando apuesta por la contundencia de la pista.
Una nueva etapa que toma forma en 2026
En Berlín llega como segundo single de adelanto del próximo EP, cuyo lanzamiento está previsto para primavera de 2026. El primero, Maldita Mujer, dejó ya pistas de la línea estética y sonora de este ciclo: una electrónica que no teme oscurecerse cuando el relato lo requiere y que, al mismo tiempo, encuentra en los ganchos melódicos su identidad más pop.
El encaje entre ambos avances sugiere un trabajo cohesionado, con una dirección artística clara y una producción que busca impacto en los detalles. No se trata de abandonar el ADN del proyecto, sino de tensarlo y actualizarlo, de dialogar con sonidos de club contemporáneos y, a la vez, mantener la calidez que el público asocia al nombre de OBK.
En lo temático, la canción y su vídeo hablan de lugares que son más que ubicaciones: son estados de ánimo. Berlín funciona aquí como metáfora de la búsqueda, de la curiosidad y de la voluntad de cruzar umbrales. Esa imaginería es música para una ciudad que late de noche, y también una ciudad que late en la música.
Videoclip: dirección, estética y narrativa
Uno de los grandes aciertos del lanzamiento es la sintonía entre sonido e imagen. La dirección de garbikw calibra la sensación de inmersión con recursos que potencian la narrativa sin subrayados innecesarios. El ritmo del montaje acompasa el tempo del tema, y las transiciones visuales buscan siempre un balance entre lo explícito y lo sugerido. Hay un cuidado evidente por la textura: las luces, el color, el contraste y la composición consolidan un lenguaje visual sostenido que encaja con el carácter del corte.
El Kit Kat Club, más que un escenario, se convierte en un personaje. Su fama de laboratorio de libertad y su estética cruda, tan fotografiada como mitificada, aporta capas de lectura que amplían el alcance del vídeo. La cámara se mueve como quien pasea por un espacio que ya conoce y al que regresa para mirar de nuevo. No hay impostación ni decorado; hay atmósfera.
La selección de vestuario, el juego con lo fragmentario, la proximidad a los cuerpos y la administración del fuera de campo refuerzan una sensación de intimidad vigilada, de fiesta que se observa y que, sin embargo, no termina de revelarse del todo. Ese equilibrio es parte del hechizo del videoclip: es imposible no querer repetir para intentar capturar lo que parece escapar.
OBK: 35 años de carrera, un legado en directo
El lanzamiento de En Berlín coincide con el arranque de una gira muy especial con la que OBK celebra 35 años de carrera. Se anuncia un tour ambicioso con más de 80 conciertos a lo largo de 2026, una celebración pensada para reencontrarse con el público a lo grande y repasar las distintas etapas del proyecto con una puesta en escena a la altura.
Lejos de limitarse a la nostalgia, esta gira llega en un momento creativo fértil, con material nuevo que convive con los himnos que han acompañado a varias generaciones. Ese diálogo entre pasado y presente es, seguramente, uno de los puntos fuertes del espectáculo: la identidad que se reconoce y la evolución que sorprende.
El tour culminará en una fecha clave: una gran cita en el Movistar Arena de Madrid el 18 de febrero de 2027. Un final de gira de esta naturaleza habla de ambición artística y de la confianza en un directo enérgico, trabajado con detalle, donde la producción técnica y el diseño de luces juegan un papel protagonista.
Para el público, estos conciertos ofrecen algo más que repertorio: proponen una experiencia. La música electrónica, pensada a menudo para clubes y festivales, encuentra en este formato un espacio ideal para crecer escénicamente y subrayar los matices de canciones como En Berlín, que nacen con vocación de pista pero se abren a una escucha más amplia.
La coherencia de un proyecto que evoluciona
En el universo OBK, la coherencia nunca ha sido sinónimo de repetición. El proyecto ha demostrado a lo largo del tiempo que es posible mantener una voz propia y a la vez exploratoria. En Berlín suma a esa trayectoria un capítulo que mira hacia el club y lo hace con respeto a la sustancia pop que sostiene la canción. Es un equilibrio delicado, que se consigue cuando el sonido y la intención se encuentran a medio camino entre lo emocional y lo físico.
En lo sonoro, el corte destaca por su construcción en capas, la atención al diseño de sonido y el uso de silencios y respiraciones que permiten que cada elemento tenga su espacio. La contundencia no cae en estridencias; se apoya en un pulso firme y en texturas que se van revelando con sucesivas escuchas. En lo lírico, la ciudad y la noche aparecen como territorios simbólicos para hablar de deseo, búsqueda e identidad.
Esta manera de entender la electrónica —como lenguaje capaz de narrar sin renunciar a la pista— ha sido uno de los rasgos distintivos del proyecto. No es una mera actualización estética: es una declaración de intenciones.
Un lanzamiento con impacto y expectativas
Tras el primer adelanto, Maldita Mujer, el nuevo single llega con el listón alto y con el eco mediático de un regreso celebrado. En Berlín responde a esa expectación con una propuesta sólida, cuidada y segura de sí misma. La recepción del público —que ha convertido a OBK en un nombre indispensable del pop electrónico nacional— se alimenta de esa mezcla de familiaridad y novedad que tan difícil es lograr y que aquí se percibe con nitidez.
La estrategia de avanzar el EP con dos cortes que dialogan entre sí permite además tantear la paleta completa del trabajo: intensidad club y sensibilidad melódica, densidad atmosférica y claridad de ideas. De cara a 2026, las expectativas están justificadas.
Ver y escuchar: una invitación
En Berlín pide auriculares y pantalla, volumen generoso y disposición a dejarse llevar. El videoclip no es un complemento: es parte de la obra. Y, como tal, potencia la escucha. Esta conjunción entre música e imagen tiene una virtud adicional: prepara el terreno para el directo. Quien vea el vídeo reconocerá en el escenario el pulso y la estética que aquí se esbozan.
El lanzamiento es, además, una oportunidad para descubrir o redescubrir una faceta del proyecto que siempre ha sido central: la búsqueda de nuevas texturas, la actualización de sonidos y la voluntad de dialogar con la electrónica que se hace hoy, sin perder de vista el hilo conductor de una trayectoria que cumple 35 años.
Mirando a la primavera de 2026
Con el EP en el horizonte de la primavera de 2026, En Berlín funciona como carta de intenciones. Los adelantos no solo suman reproducciones; construyen un relato. Y el relato que se va perfilando habla de un proyecto en forma, consciente de sus fortalezas y deseoso de llevarlas un paso más allá. La elección de sonidos, la dirección artística del videoclip, la narrativa implícita y la planificación de una gira extensa dibujan un mismo mapa: el de una etapa que llega para quedarse.
En ese sentido, el nuevo single hace algo más que confirmar buenas sensaciones. Abre puertas: a la expectación del público, a la conversación en prensa especializada y a una temporada de conciertos que promete momentos para el recuerdo.
Conclusión: OBK, presente y futuro
Con En Berlín, OBK firma un lanzamiento que condensa muchas de las virtudes que le han convertido en un referente del pop electrónico en España: un sonido reconocible que no se acomoda, una producción cuidada y una puesta en escena que eleva la experiencia. La pieza audiovisual de garbikw añade una capa de lectura imprescindible para entender la canción en su plenitud: club, noche, deseo y libertad, todo filtrado por una mirada estética que renuncia al subrayado fácil para apostar por la sugerencia.
A la espera del EP de 2026 y con la gira 35 aniversario en el horizonte —con más de 80 conciertos a lo largo del año y un cierre de altura en el Movistar Arena de Madrid el 18 de febrero de 2027—, el proyecto de Jordi Sánchez se asoma a un curso decisivo con una propuesta artística de peso. En Berlín no es un paréntesis ni un gesto aislado: es un capítulo central de una historia que continúa escribiéndose con la misma mezcla de emoción y vanguardia que conquistó a su público desde el principio.
Para quienes siguen a OBK desde hace años y para quienes llegan ahora, el mensaje es claro: hay futuro en el presente. Y ese futuro, tal como suena y se ve en En Berlín, late con la energía de la pista y la profundidad de quien sabe contar historias con sintetizadores, voz y luz.
El viaje comienza aquí y ahora, con una canción que pide movimiento y un vídeo que invita a mirar de cerca. Lo que viene a continuación —el EP, la gira, los reencuentros— tendrá su propio pulso. De momento, es tiempo de volver a darle al play.
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