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Fran Pati: «Me gusta casi más reír que hacer reír»

Fran Pati, cómico protagonista de la entrevista de Planeta28

De La Roda a Madrid, con los Miguelitos por bandera y una mirada que encuentra comedia en los pequeños choques entre el pueblo y la gran ciudad. Fran Pati ha convertido esas vivencias en una forma de hacer humor cercana, gamberra y abierta a lo inesperado. En Y tú, ¿tienes pueblo?, el cómico manchego vuelve a sus raíces para hablar de familia, amigos y costumbres que cambian de significado cuando uno aterriza en la capital.

Profesional de la comedia desde 2018, se formó en la Escuela de Artes de la Comedia y en el Liceo de Comedia. Su trayectoria incluye GOLFOS, la compañía que creó junto a Eva Soriano y Diego Daño; El Golfo Comedy Club, que impulsó con Nacho García; y espectáculos como Cuatro Motes Manchegos, La España Vaciada y Moder-NO. También ha pasado por espacios como Late Motiv, Showriano y Cuerpos especiales.

En Planeta28 hablamos con él de sus primeros escenarios, de la improvisación con el público, de los límites del humor en redes y de ese miedo a quedarse sin voz que hasta se cuela en sus pesadillas. Una conversación en la que no faltan las anécdotas de pueblo ni una peculiar garantía para quien salga de su espectáculo sin haberse reído.

Entrevista a Fran Pati: del pueblo al escenario

Fran, vamos a empezar por lo importante: ¿qué tiene La Roda que no tiene Madrid? Y cuidado con la respuesta, que igual no te dejan volver al pueblo.

Pues La Roda obviamente lo que tiene y no tiene Madrid y ningún otro lugar en el mundo son los Miguelitos. Que están «buenismos».

Tu espectáculo se llama Y tú, ¿tienes pueblo?. ¿Qué es lo más surrealista que te ha pasado desde que cambiaste La Roda por Madrid?

Que me mareaba por la calle. Lo explico: en el pueblo, cuando vas andando por la calle, vas pendiente de la gente que te cruzas para saludar; entonces, cuando llegué a Madrid, iba por Gran Vía mirando a todo el mundo pensando que entre tanta multitud igual conocería a alguien, que era a lo que yo estaba acostumbrado. Y de ir mirando a tantas caras pues me mareaba y estuve 4 meses andando por el centro de Madrid mirando el suelo y me encontré bastante dinero, la verdad.

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Dicen que todos tenemos un amigo que parece sacado de un monólogo. ¿En tu caso quién te ha dado más material: tus amigos, tu familia o los personajes que te has encontrado por Madrid?

Bueno, una mezcla de todo, las vivencias del pueblo obviamente salen de mis amigos y mi familia, pero luego Madrid me ha dado esa comedia de comparación entre ciudad y pueblo que es donde te descojonas.

Llevas alrededor de diez años haciendo comedia. ¿Recuerdas la primera vez que te subiste a un escenario? ¿Fue un éxito o uno de esos momentos que preferirías borrar de tu biografía?

La recuerdo bien porque subí un poco como las Grecas, por eso de quitarme los nervios. Y para mí y mis amigos que estaban en aquella taberna fue un éxito, lo cual es lo que me motivó a creérmelo y continuar. Los momentos para borrar llegaron después, sobre todo al principio cuando en algún open mic te comías un «mierdolo».

Improvisación, escenarios y un humor cada vez más gamberro

Una de tus señas de identidad es la improvisación con el público. ¿Cuál ha sido la respuesta más inesperada que te han dado desde el patio de butacas? ¿Alguna vez alguien te ha dejado completamente descolocado?

A ver, descolocado me dejan casi todas las respuestas, porque no sé ni por dónde van a salir. Pero una vez una señora del público que tenía 80 años, le sonó la alarma del móvil en el teatro y le dije que si era para tomarse una pastilla, y me contestó que sí, que era la pastilla del día después. Y le dije: «Y tan después, porque te la tenías que haber tomado en el año 65».

Fundaste GOLFOS junto a Eva Soriano y Diego Daño, y después El Golfo Comedy Club con Nacho García. ¿Qué aprendiste de aquella etapa? ¿Hay alguna anécdota que todavía se pueda contar sin meternos en problemas?

Hay muchas anécdotas, pero probablemente ninguna que se pueda contar sin que posteriormente haya un juicio en Plaza Castilla.

Lo que sí recuerdo con mucho cariño es esa etapa, porque fue mi entrada en el mundo de la comedia, conocer a mucha gente, conocer a cómicos de «la tele» que eran y son mis ídolos, sobre todo vivir Madrid desde el privilegio de ser cómico.

Has participado en proyectos como Cuatro Motes Manchegos, La España Vaciada y Moder-NO. ¿Qué ha cambiado en tu manera de hacer humor desde aquellos primeros espectáculos?

Ha cambiado mi soltura en el escenario, aunque mi esencia y visión sobre el mundo que me rodea sigue siendo la misma. Es cierto que mi estilo ha ido evolucionando a un estilo más gamberro y con menos filtro, que es donde me he sentido más cómodo, porque el público ha ido respondiendo mejor a ese personaje.

El humor en redes y la conexión con el público del teatro

Estamos en una época en la que cualquier chiste puede terminar convertido en una polémica en redes sociales. ¿Crees que ahora los cómicos se autocensuran más o que simplemente tenemos la piel más fina?

La piel creo que es igual de fina que siempre, lo único que ahora tenemos el transporte fácil para trasladar la queja. Las redes sociales son muchas veces un embudo para descargar la «mierda» que tenemos en nuestro día a día y hay gente que decide descargarla directamente en el cómico que ve en redes, porque no le hace gracia ese día ese tema en concreto, y es más sencillo hacerlo desde un lugar de seguridad, como el WC de tu casa, que venir al show para comprobar en directo por qué el cómico piensa así y, si no estás de acuerdo, decírselo a la cara al terminar, pero nadie dice las cosas a la cara, por lo que sea.

Las redes sociales permiten que un cómico llegue a miles de personas en segundos. Pero ¿es más difícil conseguir que alguien se ría viendo un vídeo en el móvil o delante de ti en un teatro?

Es más difícil las redes sociales, o al menos en mi caso. Las redes me vienen bien para llegar a mucha más gente, pero en redes solo tienes un minuto o quizás menos para convencer al público. En el directo tienes más tiempo para que se entienda el contexto, el personaje y el sentido de cada chiste. Me pasa que la gente viene más a mi show por recomendaciones de gente que lo ha visto en directo que por descubrirme en redes sociales; en las redes todavía no he dado con la tecla.

Fuera del escenario, ¿eres de los que están haciendo bromas constantemente o de los que necesitan que nadie les pida contar un chiste cuando están tomando una cerveza?

Pues según tenga el día y según la compañía, si eres un cansa almas, pues igual no me apetece hacerte la gracia. Pero lo normal en mí, desde siempre, es estar al cachondeo, tengo la sonrisa dibujada como dicen mis amigos, y me encanta sacarle punta a todo lo que pasa porque siempre he sido así. Pero me gusta casi más reír que hacer reír, así que también cuando estoy con gente muy graciosa me gusta dejar hacer y disfrutarlo.

Vamos a ponernos serios, pero solo un momento. ¿Qué es lo que más miedo te da de dedicarte profesionalmente a hacer reír a los demás?

Buah, quedarme sin voz. Tengo hasta pesadillas recurrentes con eso, salir a un escenario y no poder hablar. Sería obviamente el fin de todo, pero como hice varios cursos de comedia gestual con integrantes de Yllana, me alivia saber que tengo otra alternativa para seguir haciendo reír. Al menos de mimo en el metro.

Cartel de Y tú, ¿tienes pueblo?, de Fran Pati
Y tú, ¿tienes pueblo?, el espectáculo de Fran Pati.

Y tú, ¿tienes pueblo?: una invitación a reconocerse y reír

Para terminar: ¿qué le dirías a alguien que todavía no ha visto Y tú, ¿tienes pueblo? para convencerle de que vaya al teatro? Tienes libertad absoluta para venderte, exagerar o prometer cosas que luego no podamos comprobar.

Pues que venga, que no es barato ni caro, que te hace el finde, y seguramente te sientas identificado/a con muchas cosas que digo y te haga recordar cosas bonitas.

Que venga sin miedo, que no es un show en el que estoy hablando con el público todo el rato, la parte improvisada es un 20% de mi show y solo participa quien quiere, no obligo a nadie. Si vienes y no te ríes, te regalo una semana vendimiando en mi pueblo, ya verás como ahí te ríes menos.

Puedes consultar más información sobre Fran Pati y su espectáculo Y tú, ¿tienes pueblo? en la web de MPC Management.