Vais a presentar “Ventanas”, lleváis ya un bagaje muy extenso pero ¿se siguen sintiendo nervios?
Cada lanzamiento nuevo y cada concierto son siempre una incógnita. No es lanzarte al vacío, pero nunca sabes qué va a pasar, si tú vas a estar bien, si la gente lo va a recibir con entusiasmo o indiferencia. Ahora le sumamos los ingredientes de la pandemia y tienes al final una ensalada de nervios perfecta.
¿Cómo se presentan los conciertos en esta nueva normalidad?
Muy complicados, y muy necesarios. Quizás lo más positivo es que desde el punto de vista de la seguridad sanitaria los conciertos están siendo un éxito. No hay brotes de eventos culturales, todo se hace con medidas extremas. El problema es que la reducción de aforos y el aumento de gastos hacen que sólo sean viables los formatos reducidos y acústicos. A nosotros eso nos pilla en un momento horrible, tenemos un disco nuevo con una producción sofisticada y un espectáculo para directo más potentes que nunca, que requieren mucha infraestructura y personal, y es justo el peor momento para eso. Los artistas a los que no les va mal ahora pasarse al acústico lo tienen más fácil. Pero estamos empeñados en hacerlo así y generar actividad y llevar música a la calle, porque es necesaria. La gente está deprimida, todos lo estamos en mayor o menor medida, y aburrida, y necesitada de momentos de evasión o de disfrutar de la magia de la música en directo. Se nota en los conciertos, detrás de las mascarillas se ven ojos emocionados y agradecidos. Aunque sólo sea por los verdaderos creyentes de la religión de la música hay que seguir haciendo conciertos aunque sean difíciles y ruinosos. Es normal que los que iban a los festivales de fiesta no vayan a los conciertos pandémicos, porque tenían más interés en beber, bailar y posturear, pero el público fiel que disfruta aunque sea sentado y con bozal, se merece el esfuerzo.

Hablamos de “Ventanas” ¿por qué este título?
Las ventanas son como las canciones. Vemos el mundo a través de ellas y, a la vez, los demás nos pueden ver a nosotros a poco que dejemos los visillos descorridos.
Bajo nuestro punto de vista se trata de un trabajo en el que lográis subir un peldaño en la genialidad que supuso vuestro anterior trabajo ¿cómo lo veis/sentís vosotros?
Muchas gracias. Para nosotros ha sido un paso gigante adelante, una experiencia de adentrarnos en territorios que nos interesaban de siempre pero en los que no habíamos profundizado, y de trabajo colaborativo con productores que nos han guiado para llevar esos caminos hasta el final, sin volver al punto de partida mutante al que uno tiene tendencia a volver. Por ejemplo, sin Christina Rosenvinge no hubiéramos llegado a puntos muy espirituales, o sin Carlangas y Anxo de Novedades Carminha nos faltaría groove y ritmo, y sin Noni y Doria de LoriMeyers nos perderíamos en la selva electrónica. Además, cada uno de nosotros hemos aprendido a movernos en registros nuevos cantando, tocando la batería… Ha sido una experiencia apasionante.

Nos ha encantado una frase vuestra «Lo que íbamos a ser es lo que somos ahora y no es, ni mucho menos, tan deslumbrante, ni perfecto» Si pudierais viajar en una máquina del tiempo y llegar al instante cuando comenzabais vuestra carrera musical ¿qué consejo os daríais?
Pues quizás con la experiencia del último disco mi consejo sería que fuéramos promiscuos, que nos acostásemos musicalmente con mucha gente, que es la forma de aprender y avanzar, además de ser muy divertido, mucho más que encerrarte en tu pequeño círculo endogámico. Eso, y tener confianza en lo que hacemos, porque hemos llegado mucho más lejos de lo que hubiéramos esperado. Nosotros no teníamos, ni tenemos, esa actitud de “apártense, que llegamos a comernos el mundo”, no nos interesa. Pero es verdad que el exceso de humildad cierra puertas que se abren a otros más echados palante, con o sin argumentos.
Tiempos difíciles en referente a lo musical, político, social… ¿crees que la música puede ayudar a mejorar “El futuro” de este mundo?
Por supuesto. Menos lexatín y más música.
¿Cómo veis el panorama musical en España?
En pleno cambio generacional. Asistimos de pequeños a la caída de los 80 y la irrupción de la ola independiente, por un lado, y la electrónica por otra. Ahora hay un cambio de paradigma, se está imponiendo el reggaetoneo y la música urbana. La gente de 20 años no escucha música de guitarras y de bandas, oye a solistas de estos géneros. Lo interesante es ver si es algo efímero que pasará rápido o si viene para quedarse. Más bien lo segundo, el impacto ha sido muy fuerte y no parece algo pasajero.
Hay cosas muy interesantes y gente en momentos dulces de creatividad, y con mucha diversidad. Desde Tangana a León Benavente, de María Arnal a Novedades Carminha, de Vera Fauna a Rodrigo Cuevas, de Rufus a la Rosenvinge…
Agradecemos enormemente que nos hayas dedicado estos minutos, ¿podrías mandar un saludo a nuestros lectores?
Muchos besos a todes, sin distancia de seguridad.

