ENTREVISTA A JUAN SÁIZ

Entrevista a Juan Sáiz

Entrevista a Juan Sáiz: “Para defender el arte hay que hacer arte”

Entrevista a Juan Sáiz, uno de los nombres más personales e inquietos de la creación musical contemporánea en España. Con una trayectoria reconocida dentro del jazz de vanguardia y la improvisación, el músico cántabro presenta ahora Tañedor, un trabajo profundamente ligado a la música popular de su tierra, Cantabria, y concebido como una obra de identidad, memoria y búsqueda artística.

Lejos de plantearlo como un simple giro estilístico, Juan Sáiz convierte este nuevo disco en una declaración de principios: una forma de volver a la raíz sin renunciar a una mirada contemporánea. Tañedor, integrado por diez composiciones y editado con un espíritu cuidado y artesanal, nace del deseo de reivindicar una tradición propia desde la sensibilidad de un creador que siempre ha transitado los márgenes de las etiquetas. En este álbum conviven el poso de la música tradicional, la libertad de la improvisación y una concepción sonora que mira tanto al pasado como al presente.

En esta conversación, hablamos con él sobre la incomodidad de las categorías, la relación entre música, danza y territorio, el sentido profundo de tocar jotas hoy, la escucha atenta en tiempos de consumo fugaz y el lugar que ocupa el arte en medio del ruido contemporáneo. Una Entrevista a Juan Sáiz para descubrir mejor el universo de un artista que entiende la música como un espacio de autenticidad, soberanía y expresión espiritual.

Aterriza en nuestro Planeta28, Juan Sáiz.

Entrevista a Juan Sáiz

Tu música se mueve entre el jazz de vanguardia y la música contemporánea. Sin embargo, en este disco te mueves en otros estilos. ¿Te sientes cómodo habitando esa “tierra de nadie”?

A pesar de las apariencias, para mí es lo mismo. La música tradicional es la música con la que crecí, es la que me empujó a ser músico y a soñar con estar encima de un escenario. Es por eso que este trabajo lo dedico a la música tradicional de mi tierra, lo cual es, a la vez, una forma de reclamar identidad.

Una de las cosas que he tenido que admitir es que la palabra “jazz” es una conquista cultural del mundo anglosajón y ejerce una camisa de fuerza sobre todos los que no vienen de allí. Yo no he tratado nunca de hacer jazz, he hecho mi música, una música que tiene más influencias en las corrientes compositivas y de improvisación europeas del siglo XX que en la tradición de la música americana y, a pesar de ello, le imponen la etiqueta jazz.

Tocar jotas es una forma de decir que esto es nuestro, que no nos tienen que imponer marcas, conceptos ni etiquetas que nos coarten el desarrollo de nuestra música.

“Yo no he tratado nunca de hacer jazz, he hecho mi música”.

En tus dos primeros avances, “Sed de jotas” y “Los zapatos rotos y los puerros de Voto”, vemos una conexión entre música, danza y tradición. ¿En tus directos podremos ver esta conexión? ¿Cuál es el formato que vas a llevar en directo?

La realidad solo se parcela en la mente científica del adulto, pero en el mundo casi nada funciona en parcelas. Formamos parte de una realidad mucho más compleja en la que el ritmo, la palabra y el movimiento son lo mismo, y así lo manifiesto en los directos y así quiero que siga siendo.

Al escuchar Tañedor, se percibe una estructura narrativa casi cinematográfica. ¿Había imágenes o conceptos visuales concretos en tu mente mientras dabas forma al repertorio?

La verdad es que no, pienso en sonido, no en imágenes. Imagino estructuras energéticas, que quizás es lo que pueda ser un símil con un guion cinematográfico.

El mercado musical actual premia lo inmediato y lo fácil. Tañedor exige una escucha activa y paciente. ¿Es este disco un acto político de defensa del arte lento?

No quiero que el arte se embarre en los caminos de enfrentamiento social que propone la política. Para mí, el arte está en un plano superior, cercano a lo espiritual, y la política vive de enfrentar a seres humanos. No creo en la lucha política, quiero creer en el ser humano.

Para defender el arte hay que hacer arte y no trato de hacer otra cosa.

“Para defender el arte hay que hacer arte y no trato de hacer otra cosa”.

Tras haber explorado los límites físicos y sonoros de tu instrumento en solitario, ¿hacia dónde se dirige el “sonido Saiz” ahora? ¿Es posible volver a la ortodoxia después de este viaje?

Me cuesta imaginar qué es la ortodoxia para mí, solamente trato de hacer un camino artístico propio, auténtico y sincero. Soy un músico creativo que va a tratar de desarrollar facetas nuevas siempre y llevar a la práctica el sonido que escucho dentro.

Dicho esto, quiero seguir desarrollando mi música y trabajando y construyendo a partir de nuestras formas tradicionales.

Entrevista a Juan Sáiz

Me alegra que me preguntes por el trabajo en solitario porque quiero continuar con esa búsqueda de lugares especiales en los que jugar con el sonido: tocar con el espacio, que no es lo mismo que tocar solo.

Vemos que tu disco se puede adquirir a través de tu web, www.juansaiz.com (disponible únicamente por los gastos de envío), y estará disponible en formato digital a través de Bandcamp. ¿Cómo crees que están afectando las plataformas y el “consumo de la música rápida” a los músicos y a la industria musical?

Efectivamente, el disco se puede conseguir en mi web por los gastos de envío únicamente y solo una parte del mismo está en las plataformas.

Desde luego, las plataformas provocan una escucha más superficial, en la que saltar de un lado a otro es muy fácil. Muchos músicos tratan de conseguir que la canción llegue al clímax en los primeros segundos para que los oyentes no cambien a otra pista y esto incide en el proceso creativo, que de repente se ha situado al servicio de unas plataformas en las que todos nos tendemos trampas a nosotros mismos.

No es nada diferente de lo que es la digitalización en sí misma, que no es otra cosa que una cárcel de cristal en la que creemos que somos libres y nos marcan como a ganado. La industria de la música también está en esta cárcel de cristal y el hecho de mantener parte de la obra al margen marca una soberanía. Con esta decisión, trato de expresar también que esta música requiere una escucha un poco más elevada y atenta.

“Las plataformas provocan una escucha más superficial”.