ENTREVISTA A ÁLVARO PEIRE

Álvaro Peire

Álvaro Peire: “La música instrumental permite que cada persona haga su propio viaje emocional”

Entrevista | Planeta28.com | Música neoclásica, literatura y composición cinematográfica

Álvaro Peire presenta “Tren Nocturno”, primer adelanto de Después del silencio, un álbum conceptual de espíritu neoclásico minimalista donde cada pieza nace de una obra literaria. Pianista y compositor con una larga trayectoria junto a nombres como Joaquín Sabina, Miguel Bosé, Ana Belén, Manolo Tena, Ismael Serrano, Rosana o Pedro Guerra, Peire se adentra ahora en un universo más íntimo, cinematográfico y emocional, donde el piano, la cuerda y sutiles elementos electrónicos dialogan con la literatura, la memoria y las zonas más profundas de la conciencia.

“Tren Nocturno” toma como punto de partida la novela homónima de Martin Amis y explora, desde el lenguaje instrumental, la imposibilidad de comprender por completo el dolor humano, la desesperanza que puede esconderse bajo una vida aparentemente perfecta y ese vacío existencial que a veces permanece invisible para los demás.

El tema funciona como una metáfora de un viaje interior: un trayecto nocturno, frío y psicológico, en el que el movimiento del tren convive con la quietud de la introspección. La pieza, construida para piano y cuerda, se apoya en un ostinato que evoca el traqueteo ferroviario y abre la puerta al universo sonoro de Después del silencio.

Después del silencio ha sido grabado entre Budapest y Madrid bajo la dirección musical de Joan Martorell, orquestador que ha trabajado con Hans Zimmer. El resultado es una obra de sensibilidad cinematográfica, marcada por la emoción, la literatura y una búsqueda sonora que se mueve entre el neoclasicismo, el minimalismo y ciertos toques electrónicos.

Entrevista a Álvaro Peire

Si “Tren Nocturno” representa el viaje hacia la oscuridad y el vacío existencial, ¿en qué momento del álbum llega el alivio o la resolución que sugiere el título Después del silencio?

Bueno, en realidad Después del silencio, más que un alivio, es el contenedor emocional del álbum. Para mí, después del silencio es cuando ocurren las cosas más interesantes, cuando las emociones salen ya ordenadas y con forma más definida: la nostalgia, el amor, la culpa, el deseo, la memoria…

Al ser un disco conceptual donde cada tema nace de un libro distinto, ¿cómo lograste que el álbum mantenga una coherencia sonora y no se convierta en una colección de bandas sonoras inconexas?

Por el estilo musical. Todas las piezas tienen una coherencia estilística. Desde las más delicadas a las más profusas, están muy enmarcadas en un estilo neoclásico minimalista: una célula armónica que se va repitiendo, con un centro tonal claro, sobre el cual se van desarrollando las melodías.

Trabajando con Joan Martorell, ¿cómo influyó su experiencia con Hans Zimmer en el tratamiento cinemático y la inserción de los toques electrónicos en el disco?

Desde que hace tiempo empecé a trabajar con Joan, tuvimos mucha conexión musical. Ambos tenemos mucha influencia de la música cinematográfica, y eso se refleja en todo lo que hacemos. Los toques electrónicos del disco quizá tienen más que ver con artistas como Ólafur Arnalds o Nils Frahm, que son artistas de referencia para mí.

La novela Tren Nocturno, de Martin Amis, es sumamente oscura y psicológica. ¿Qué pasaje o idea del libro fue el detonante exacto para sentarte al piano?

La idea del libro que me atravesó la cabeza fue cómo, a veces, una vida aparentemente perfecta, de juventud, belleza, inteligencia y éxito profesional, puede aún albergar sombras y vacíos que nadie es capaz de percibir.

Explicas que buscas explorar la emoción de los libros y no describirlos. ¿Qué diferencia hay, a nivel compositivo, entre una pieza descriptiva y una puramente emocional?

La música instrumental es más abstracta, anclada en el mundo de las emociones y menos en lo narrativo. No hay una letra, como en las canciones, que esté contando una historia con un lenguaje explícito. De hecho, aunque yo proponga un viaje emocional con cada una de las piezas, cada persona puede sentir la composición de manera distinta, hacerla suya.

El disco se grabó entre Budapest y Madrid. ¿Qué aportó cada una de estas ciudades y sus músicos a la atmósfera fría y nocturna del álbum?

En Budapest se grabaron las secciones grandes de cuerda, y en Madrid grabaron los solistas y los temas a trío. Dependió del tipo de orquestación de cada tema. La cuestión de grabar en Budapest es que en la Europa del Este hay muy buenas orquestas a un precio asequible.

Has acompañado y compuesto para mitos del pop y la canción de autor como Joaquín Sabina, Ana Belén o Miguel Bosé. ¿Cómo muta la mente de un compositor al pasar de la estructura de una canción de tres minutos al lenguaje narrativo y sinfónico de una banda sonora?

Muy buena pregunta, porque realmente la mente tiene que mutar. En una canción tienes palabras para contar una historia; te expones más, porque el mensaje es explícito y claro. Te estás abriendo de cuajo.

Álvaro Peire

En la composición sinfónica el lenguaje es abstracto y, si tú no cuentas nada, cada uno va a hacer su propio viaje emocional. Pero, a la vez, la paleta de colores con la que te manejas con una orquesta es mucho más amplia y compleja, y puedes expresarte de una manera más profunda y amplia.

Tu canción “A veces”, para Los Caños, fue un fenómeno de masas con más de medio millón de copias vendidas. ¿Se busca el éxito de la misma manera cuando compones un éxito pop que cuando creas el universo sonoro de una producción como Zorro?

El éxito en el ámbito del pop es mucho más rápido y directo, y luego, además, el marketing de la industria lo lleva a niveles estratosféricos. El mundo instrumental, ya sea cinematográfico o neoclásico, es más una carrera de fondo, de ir calando poco a poco, y no suele ser de un público de grandes masas.

También te diré que cuando compongo no lo hago buscando un éxito, lo hago por necesidad creativa y de expresión. Y si el éxito llega… ¡pues maravilloso!

Un compositor entre la canción, el cine y la emoción instrumental

La trayectoria de Álvaro Peire permite entender la amplitud de su mirada musical. Su carrera ha transitado por la canción popular, el pop, la composición para otros artistas, la música audiovisual y ahora este universo neoclásico de gran carga emocional. Esa experiencia se percibe en “Tren Nocturno”, una pieza que no intenta narrar literalmente una novela, sino trasladar al oyente a un estado emocional.

En un tiempo dominado por la inmediatez, Peire reivindica una forma de escucha distinta: más reposada, más introspectiva y más abierta a la interpretación personal. Su música no impone una historia cerrada; sugiere una atmósfera, una tensión, una herida y una posible belleza después del silencio.

En Planeta28 seguimos atentos a los creadores que cruzan fronteras entre la canción, el cine, la literatura y la emoción.
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Fuente promocional: Promosapiens. Entrevista corregida respetando el contenido original de las respuestas.