Resumen de una noche solidaria inolvidable
La decimotercera edición de CADENA 100 Por Ellas volvió a reunir en el Movistar Arena a miles de personas con un objetivo común: disfrutar de la música y sumar fuerzas en la lucha contra el cáncer de mama a beneficio de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Con todas las entradas vendidas, la cita se consolidó de nuevo como un acontecimiento musical y solidario de referencia, cargado de emociones, sorpresas y actuaciones que hicieron vibrar al público de principio a fin.
El cartel, confeccionado con algunas de las voces más queridas del panorama nacional, combinó repertorios icónicos, estrenos esperados y colaboraciones especiales. De la apertura con Malú a los momentos cumbre protagonizados por Dani Fernández y Yarea con el himno de esta edición, “No dejaré de abrazarte”, la noche encadenó emociones sin pausa. Además, no faltaron las apariciones sorpresa de artistas invitados, que elevaron aún más el nivel de la velada y dejaron imágenes para el recuerdo.
Crónica del concierto: de los grandes clásicos a las sorpresas
El arranque corrió a cargo de Malú, que abrió con “Todo sabe a ti” y regaló un medley de éxitos con el que el Movistar Arena se vino abajo. Su presencia, energía y voz demostraron por qué continúa siendo uno de los pilares del pop español. Desde el primer acorde, la conexión con el público fue total y el recinto respondió con una ovación cerrada que marcó el tono de la noche.

Tras ella, Funambulista aportó su sello inconfundible con “Amor, Amor, Amor”, sumando calidez y complicidad. Fue el puente perfecto para una de las primeras sorpresas: Íñigo Quintero invitó a Besmaya y, juntos, interpretaron “El tiempo que paso contigo”. Un momento íntimo y muy esperado, que mostró la buena química artística entre ambos y añadió una nota de delicadeza al primer tramo de la gala.
El relevo lo tomó Gonzalo Hermida, que subió al escenario acompañado de Andrés Koi para cantar “Mamá te prometí”. Su actuación, marcada por la sensibilidad de la letra y un arreglo cercano, fue de las que dejan un nudo en la garganta, recordando el sentido último de la cita: apoyar y abrazar a quienes luchan frente al cáncer de mama, así como a sus familias y entorno.
A partir de ahí, la energía volvió a rugir con Paula Mattheus y su poderosa “La Salvaje”, una declaración de fuerza y superación que encajó a la perfección con el espíritu del evento. Su voz y su presencia escénica encendieron de nuevo al público y sirvieron como antesala de uno de los picos de la noche.
El himno 2025: “No dejaré de abrazarte”
Uno de los instantes más esperados llegó con Dani Fernández y Yarea, que interpretaron por primera vez en directo “No dejaré de abrazarte”, el himno oficial de esta edición de CADENA 100 Por Ellas. La sala enmudeció para escuchar una canción concebida como refugio y como abrazo colectivo, que habla de acompañar, sostener y no soltar la mano en los momentos más duros. La letra y la interpretación, cargadas de emotividad, se convirtieron en un canto compartido, de esos que se quedan dentro y que la gente se lleva a casa.
Tras el himno, Dani quiso prolongar la celebración invitando a todo el pabellón a moverse al ritmo de “Bailemos”. Fue un giro enérgico y luminoso que desató coros y palmas, dejando claro que la música también es celebración de la vida incluso cuando el motivo que nos reúne apela a la superación y la esperanza.
Buen rollo, electrónica y pop con sello propio
El optimismo contagioso de Bombai puso a todos en modo festival con su tema “Festival”, que hizo honor al título y sumó un punto de color veraniego a la noche madrileña. A continuación, OBK subió la temperatura con su mezcla de nostalgia y actualidad: además de recordar “Historias de amor”, presentaron su reciente éxito “Maldita Mujer”, un guiño a su capacidad de reinventarse sin perder la esencia electrónica que les hizo imprescindibles.
La presencia de Leire Martínez, voz de enorme carácter, fue otro punto álgido. Llegó “pisando fuerte” y, para sorpresa del público, se unió a Abraham Mateo en “Tonto por ti”, un dúo que dejó una química chispeante. Leire completó su intervención con un repertorio que puso de manifiesto su versatilidad y su carisma en directo.
Para rematar, Efecto Mariposa reservó el último gran instante de la noche invitando a COTI al escenario. Juntos firmaron “10 minutos”, un final tan emocionante como coreado, que funcionó como broche de oro para una velada que, edición tras edición, demuestra que la música y la solidaridad son la mejor pareja de baile.
Invitados sorpresa que elevaron la magia
Además de los artistas confirmados, la gala contó con varias apariciones sorpresa que encendieron al público: Abraham Mateo, COTI, Besmaya y Andrés Koi se sumaron en momentos clave, aportando dinamismo y una sensación de fiesta compartida. Estas irrupciones, tan celebradas como inesperadas, consolidaron la idea de que CADENA 100 Por Ellas es un lugar de encuentro donde las colaboraciones nacen de manera natural y generosa, siempre al servicio de la causa común.
El público, el motor: emoción, comunidad y apoyo real
Con todas las entradas vendidas, el Movistar Arena fue un hervidero de emoción, con miles de asistentes que vivieron la música como una experiencia compartida y, al mismo tiempo, como un gesto tangible de apoyo. A lo largo de la noche se respiró un ambiente de respeto, calidez y complicidad, con mensajes de ánimo, abrazos y miradas que lo decían todo sin necesidad de palabras.
Este concierto no es solo una cita musical: es un movimiento social que late con fuerza desde hace años. Su origen se remonta a la historia de una oyente que compartió en antena su experiencia de supervivencia al cáncer en el programa “¡Buenos días, Javi y Mar!”. Aquella confesión sincera abrió una puerta por la que entró una auténtica marea de solidaridad, arropada por quienes cada año se suman a este evento. Hoy, la iniciativa se impulsa con el empuje de la audiencia y de todo el equipo que está detrás, convirtiendo la emoción en acciones concretas de apoyo a pacientes y familias.
En este contexto, la figura de los presentadores y la comunidad de oyentes resulta fundamental. Su papel vertebra la narrativa del concierto: dar voz, escuchar, acompañar. No es una gala al uso, sino un encuentro de historias contadas y cantadas, con la música como hilo conductor para dar visibilidad, recaudar, concienciar y, sobre todo, abrazar.
Lo que dejó cada actuación
- Malú: apertura imponente con “Todo sabe a ti” y medley de éxitos que despertó la primera gran ovación.
- Funambulista: calidez y cercanía con “Amor, Amor, Amor”, perfecto puente hacia las primeras sorpresas.
- Íñigo Quintero + Besmaya: sensibilidad conjunta en “El tiempo que paso contigo”, una colaboración muy celebrada.
- Gonzalo Hermida + Andrés Koi: emoción a flor de piel con “Mamá te prometí”, uno de los momentos más sentidos.
- Paula Mattheus: impulso y garra con “La Salvaje”, preparado para encender el pabellón.
- Dani Fernández + Yarea: estreno del himno “No dejaré de abrazarte”, latido emocional de la gala.
- Bombai: energía positiva con “Festival”, subiendo el ánimo del público.
- OBK: equilibrio entre nostalgia y actualidad con “Historias de amor” y “Maldita Mujer”.
- Leire Martínez + Abraham Mateo: complicidad pop en “Tonto por ti” y repertorio de alto voltaje.
- Efecto Mariposa + COTI: “10 minutos” como cierre perfecto, coreado y memorable.
Un montaje a la altura de las expectativas
La puesta en escena estuvo cuidada al detalle. Sonido nítido, iluminación sensible a los climas de cada canción y un escenario versátil hicieron que las transiciones fueran fluidas y que cada artista se sintiera en casa. La dirección musical supo tejer un relato que alternó momentos íntimos con estallidos de euforia, y el resultado fue una experiencia redonda, de esas que hacen que el tiempo pase volando.
Más allá de lo técnico, la emoción llevó la batuta. Cada aplauso parecía un mensaje de ánimo; cada coro, un abrazo compartido. El público, diverso y entregado, hizo suya la consigna de no soltar la mano de quienes más lo necesitan. Y la música, una vez más, demostró ser un espacio seguro en el que caben la memoria, la esperanza y el futuro.
Colaboración y apoyos imprescindibles
Una cita de estas dimensiones solo es posible con un tejido de apoyos que empuja en la misma dirección. Esta edición de CADENA 100 Por Ellas contó con el patrocinio de El Corte Inglés, Cabildo Turismo de Tenerife, AstraZeneca, COFIDIS, Comunidad de Madrid y Preventiva Seguros. Además, se sumaron colaboraciones muy valiosas de Fundación Tejerina, Batise, La Vaguada, Maheso, Alcampo, Kinépolis y Repsol. La suma de patrocinio, logística y talento humano hizo posible que la solidaridad se transformase en una celebración colectiva.
Por qué este concierto importa tanto
CADENA 100 Por Ellas se ha convertido en un emblema porque une lo mejor de dos mundos: el poder transformador de la música y la capacidad de la sociedad civil para movilizarse frente a los retos sanitarios y sociales. El concierto aporta visibilidad a la prevención, el diagnóstico temprano, la investigación y el acompañamiento, asuntos que necesitan foco constante. Y lo hace sin renunciar al disfrute, demostrando que la alegría también suma y que celebrar la vida es una forma poderosa de apoyo.
El himno de cada edición, como ha ocurrido este año con “No dejaré de abrazarte”, cristaliza ese espíritu: una canción que muchos harán suya en momentos de incertidumbre y esperanza. En la memoria de quienes asistieron quedará el eco de ese estribillo compartido, como quedarán los gestos, las miradas y los abrazos que recorrieron el recinto.
Balance final
La XIII edición de CADENA 100 Por Ellas fue, en una palabra, emocionante. Un recorrido por estilos, generaciones y sensibilidades que confluyeron en un mismo propósito: apoyar a quienes luchan contra el cáncer de mama y recordarles que no están solas. El talento de artistas como Malú, Funambulista, Íñigo Quintero, Besmaya, Gonzalo Hermida, Andrés Koi, Paula Mattheus, Dani Fernández, Yarea, Bombai, OBK, Leire Martínez, Abraham Mateo, Efecto Mariposa y COTI se puso al servicio de una causa mayor.
Mientras las luces se apagaban, quedó la sensación de que algo había cambiado un poco para mejor: nuevas fuerzas, nuevas voces, nuevos abrazos. Y, sobre todo, la certeza de que la música seguirá siendo ese refugio luminoso en el que volvernos a encontrar, una y otra vez, para convertir la emoción en ayuda real.
Gracias a la entrega del público, a la suma de voluntades y a la inspiración de cada actuación, CADENA 100 Por Ellas escribirá, sin duda, más capítulos memorables en los próximos años. Esta edición ya guarda sus propias imágenes imborrables: la primera interpretación de un himno que nace para acompañar, los estribillos coreados al unísono y un final a la altura de una noche grande en el Movistar Arena.
Porque cuando las canciones se convierten en abrazo, todo cobra sentido.
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