En esta entrevista a Azier hablamos de Peleas de gallos y de una forma de entender la música. Azier reivindica las canciones que piden atención y los conciertos en los que todo sucede de verdad. Con Peleas de gallos, el proyecto se mueve entre el pop-rock y las raíces americanas para mirar de frente a un mundo que parece acostumbrarse a la catástrofe. La honestidad atraviesa tanto su manera de escribir como su propuesta para el escenario: una banda tocando, sin secuencias y con espacio para que las canciones respiren.
Tras contar en Planeta28 los detalles de su tercer disco y su presentación en la sala Siroco de Madrid, hablamos con Azier sobre la colaboración con Juancho, las influencias compartidas en Alameda de Osuna y la necesidad de recuperar un arte reflexivo frente al consumo acelerado. La cita del 28 de noviembre también servirá para mostrar el álbum en formato físico, una petición de sus oyentes.
El disco lleva por título Peleas de gallos y mencionáis que gira en torno a los instintos más animales en un momento histórico que parece anunciar el fin del mundo. ¿Cómo lograsteis canalizar esa tensión apocalíptica y salvaje en un sonido que está entre el pop-rock y las raíces americanas?
En realidad fue sencillo. Es un proceso que los tiempos que vivimos te obligan a naturalizarlo. Las raíces, el folk, ese rock rabioso que está en lo profundo, se mezcla en el día a día con las catástrofes que nos rodean y que normalizamos como si no pasara nada. Una guerra que no acaba a las puertas de Europa, la barbarie en Gaza, los feminicidios… hemos normalizado que la catástrofe esté a nuestro alrededor, que las instituciones estén en decadencia pese a pagar los mayores impuestos de la historia. Aprendemos a ser nosotros mismos, con nuestros instintos, pese a que todo se derrumbe.
Juancho se estrena en la producción musical con el tema homónimo del disco. ¿Cómo surgió esta colaboración? ¿Qué aportó su visión al sonido de la banda?
Juancho es un músico al que admiramos muchísimo, y es un gran amigo de la infancia. Fue de manera muy natural, teníamos una serie de canciones, se las fuimos enseñando y le apeteció sumarse y hacer algunas con nosotros; es especial y emocionante para nosotros. Nos une una gran amistad y esto tenía que llegar. Hemos disfrutado todos mucho.
¿Se puede decir que existe un sonido Alameda de Osuna?
Pues no lo sé, está claro que al haber crecido juntos tenemos influencias comunes muy arraigadas, es posible que eso se traslade al sonido. Pero bueno, luego creo que hay corrientes realmente diferenciadas, desde Le Punk, Buenas Noches Rose, Pereza, Sidecars, Leiva, Alameda Dosoulna, Yogur Daze y un sinfín de bandas que cada una tiene su personalidad marcada.
¿Cómo vais a trasladar este disco, con su gran instrumentación, al formato de salas en la gira?
Queremos ser honestos, vamos a salir a defender todo con la banda, no vamos a lanzar secuencias, todo lo que se escuche será real y honesto. Tenemos músicos alrededor de una talla enorme y si hay que adaptar canciones se hará; nos gusta el movimiento y la realidad en los shows.
En el focus track decís que «cada paso es un incendio, una cuestión de honestidad». En una era de consumo musical rápido, algoritmos y canciones de dos minutos, ¿es este disco vuestro propio «incendio» y una declaración contra la música de usar y tirar?
Absolutamente sí. Por primera vez en la historia de España, según las distintas encuestas educativas, la generación que viene tiene menos proyección que la de sus padres. Nunca había pasado. Estamos hablando de que la inteligencia artificial, el consumo desenfrenado de la vida en fragmentos de un minuto… nos está volviendo estúpidos. Es algo lamentable, y tenemos que rebelarnos contra ello. Tenemos que tratar de escribir mejor, de llegar más lejos, de volver a un arte reflexivo y que quiera decir algo. Dentro de cada estilo musical hay siempre gente haciéndolo muy bien pero, o cambiamos la forma en la que consumimos todo, o seguiremos en esa espiral decadente donde una generación es más tonta que la anterior.
El 28 de noviembre presentáis el disco en la madrileña sala Siroco. ¿Qué significa para vosotros esta sala y qué sorpresas nos podemos esperar esa noche?
Presentar el disco en Siroco es hacerlo en un lugar mítico, con buen sonido, y con unas raíces gigantes en la música madrileña.
Por eso lo hacemos ahí, porque encaja precisamente con lo que queremos ser y transmitir. Sorpresas… pues serán eso, sorpresas. Lo que sí puedo decirte es que llevamos una banda increíble y, por poner una guinda, enseñaremos también el disco en formato físico, que es algo que nos venían demandando muchos oyentes.
Para ampliar: consulta nuestra noticia sobre Peleas de gallos y el concierto de Azier en Madrid.
Esta entrevista forma parte de nuestra guía de música en español 2026, donde conectamos discos, artistas y conversaciones de Planeta28.

