SEGURIDAD ACTIVA: TODO LO QUE DEBES SABER PARA EL CORRECTO FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA DE FRENADO

Alquiber, la empresa líder en alquiler de vehículos mediante la fórmula del renting flexible, dispone de un equipo de expertos profesionales dedicado a poner a punto los vehículos de su flota antes de entregarlos a sus clientes. Y nadie mejor que ellos para ofrecernos algunas recomendaciones que nos permitan mantener y garantizar el correcto funcionamiento de los frenos, un elemento de seguridad activa imprescindible.

El proceso de frenado implica al sistema hidráulico, que transmite la fuerza que el conductor ejerce sobre el pedal (seguridad activa) y lo convierte en presión sobre los discos, fricción y disipación de calor. Por eso, es el dispositivo de seguridad que más desgaste sufre en los vehículos, de ahí la importancia de mantenerlos en buen estado durante todo el año y no únicamente cuando la meteorología nos obliga a conducir sobre suelo mojado. Los expertos de Alquiber nos dan algunos consejos y advertencias para detectar posibles problemas a tiempo:

1. Estilo de conducción. Los frenos del vehículo estarán expuestos a mayor o menor desgaste en función del coche, conductor y tipo de conducción. Discos y pastillas son los componentes que más acusan el desgaste, pero no solo depende de los kilómetros recorridos: cuanto más brusca sea la forma de conducir, mayor será el desgaste. Del mismo modo, cuando necesites usar el freno de manera prolongada, como en el descenso de un puerto, es mejor recurrir a marchas más cortas. De esta forma, el vehículo no se acelerará tanto y evitarás que los frenos se calienten.

2. Elección de vías. El terreno por el que se circula también influye directamente en la vida útil del sistema de frenado. Circular asiduamente por zonas urbanas con mucha pendiente o zonas montañosas en lugar de por autovías o caminos llanos hace que los frenos acusen más desgaste. Por eso, para mantener su buen estado durante más tiempo, también debe tenerse en cuenta por qué tipo de tramos circulamos habitualmente.

3. Escucha las señales. Actualmente, la mayoría de ellos tienen un sistema de aviso en caso de desgaste de frenos, pero en caso de notar algo extraño (que se va demasiado al fondo o que está muy blando, por ejemplo), es conveniente acudir a una revisión porque podría tratarse de presencia de aire en el circuito hidráulico. Por otra parte, si al pisar el freno notas que el volante vibra puede significar que alguna pieza del sistema de frenado está en mal estado, que las ruedas no están equilibradas o que los discos están combados. Acude de inmediato al taller.  Los chirridos pueden ser buena o mala señal, ya que pueden producirse porque las pastillas sean nuevas, o bien porque algo no esté bien. Quizás haya partículas metálicas u óxido en ellas, estén desgastadas o los discos en mal estado.

4. Comportamiento extraño del pedal. Si tienes que presionar el pedal con mucha fuerza es probable que las pastillas o los discos estén dañados. Otras causas podrían ser grasa o líquido de frenos en las pastillas o poca cantidad de líquido. Si, por el contrario, el pedal se hunde, esto podría significar que las pastillas están muy gastadas, que hay una fuga en el circuito de aire, que hay o poco líquido de frenos, contaminado o inadecuado. Lo mejor que puedes hacer es acudir y consultar a un profesional.

5. Componentes. Las cajas y pastillas deben ir marcadas con la homologaciónECE R-90, garantía de que se cumplen las normativas.  La seguridad no tiene precio, no te arriesgues a comprar componentes de menor calidad para ahorrar. En Alquiber lo saben y siempre utilizan recambios de primera calidad. Por eso recomiendan hacer lo mismo. Acude siempre a un taller de confianza.

6. Revisiones periódicas. El mantenimiento preventivo es fundamental. El mal estado del sistema de frenado supone un aumento considerable en la distancia a la hora de frenar y te arriesgas a sufrir accidentes que, de otra manera, serían fáciles de evitar. Generalmente, los fabricantes incluyen en el manual de usuario instrucciones útiles para alargar la vida de los frenos. En general, se recomienda reemplazar el líquido de frenos cada dos años o 40.000 kilómetros, parámetros que marcan el límite de la degradación y pérdida de propiedades del sistema. En todo caso, siempre hay que seguir las indicaciones del fabricante.