Marta Soto presenta su nuevo álbum Reinicio

Marta Soto

Marta Soto inaugura 2026 con un paso firme y cargado de sentido: el lanzamiento de Reinicio,

Su tercer álbum de estudio, un trabajo de once canciones compuesto por la propia artista y producido junto a Mercader Lab. Más que un título, Reinicio es un manifiesto artístico que entiende el comienzo como una elección consciente: parar, respirar y salir al encuentro de nuevas formas de contar lo que late por dentro. El disco, publicado por primera vez también en formato vinilo, marca un punto de inflexión en su trayectoria y amplía su paleta expresiva sin perder la cercanía que ha convertido su voz en referencia para miles de oyentes.

Un nuevo comienzo con nombre propio

La esencia de Reinicio se percibe desde su idea fundacional: volver a empezar no implica borrar lo andado, sino mirarlo de otro modo y permitir que las canciones nazcan con otra luz. Marta lo expresa con claridad cuando comparte que este álbum llega tras un proceso personal de cambio, con el que se atreve a construir su música de forma más independiente, libre y honesta consigo misma. Esa declaración de intenciones recorre las once piezas del disco y convierte cada tema en un capítulo de un viaje emocional donde la vulnerabilidad no es un punto débil, sino una brújula.

Lejos de apoyar ese concepto en simples consignas, la onubense lo aterriza en decisiones concretas: asumir de principio a fin la autoría de las canciones, involucrarse en la producción, cuidar la coherencia sonora y, sobre todo, permitir que la emoción guíe el resultado. El reinicio del título no es un gesto cosmético; es una forma de trabajo y una mirada artística que reclama tiempo, escucha y verdad.

Madrid y Punta Umbría: dos latidos que atraviesan el disco

Reinicio se compuso entre Madrid y Punta Umbría, dos lugares que imprimen carácter a la obra. La capital, con su ritmo vertiginoso, aporta ese pulso urbano que tiñe parte del repertorio de urgencia y movimiento. Punta Umbría, en cambio, ofrece el rumor del mar, la calma y el recuerdo que decanta las melodías hacia zonas íntimas. La propia artista señala que ambos territorios se han filtrado en cada melodía, silencio y palabra, como si la geografía fuera también un instrumento más en la producción.

Ese diálogo entre ciudad y costa se traduce en canciones que respiran amplitud y detalle. Hay espacio para cadencias que invitan a caminar deprisa y otras que piden cerrar los ojos, pero siempre con el hilo conductor de una voz que canta de cerca, con intención clara y dicción luminosa. Es un disco que valora el espacio y utiliza el silencio como recurso expresivo, dejando que la respiración hable cuando las palabras hacen falta y cuando no.

Una producción cómplice junto a Mercader Lab

El trabajo de producción, firmado por Mercader Lab junto a Marta Soto, busca el equilibrio entre modernidad y calidez orgánica. Las guitarras dialogan con teclas que colorean, la percusión sostiene sin invadir y los arreglos se despliegan con medida, permitiendo que la voz conduzca siempre la narrativa. Reinicio suena a presente: se acerca a texturas actuales sin caer en modas fugaces, con elecciones tímbricas que apuestan por la permanencia.

Se percibe un cuidado especial por la dinámica de cada tema: los estribillos llegan como desenlace natural de estrofas que preparan el aire, y los puentes no se conforman con ser tránsito, sino que abren ventanas armónicas y texturales. La mezcla realza los matices de la interpretación vocal —susurros, ataques, quiebros suaves— y concede a cada instrumento el espacio justo para dialogar, no para competir.

Once canciones, una historia contada de principio a fin

Reinicio se sostiene como álbum, pensado para escucharse de principio a fin. No es una mera colección de sencillos: cada canción ocupa su lugar en un arco emocional que va de la duda al coraje, del adiós a la posibilidad. La autora enhebra emociones reconocibles sin recurrir a lugares comunes, con una escritura directa que busca la precisión de las imágenes y la musicalidad de las sílabas.

El cuidado por la palabra —marca de la casa— aparece reforzado por melodías que se mueven entre el pop de autor y un folk luminoso, con toques de raíz y un pulso contemporáneo. El resultado es una escucha envolvente, cercana y a la vez expansiva, donde la lágrima y la sonrisa pueden convivir en el mismo estribillo.

María Peláe, una invitación a cantar a dos voces

Entre las once piezas destaca la colaboración con María Peláe en Mi lugar secreto, un encuentro artístico que suma colores y temperamentos. La potencia interpretativa de Peláe y la delicadeza de Soto se combinan sin eclipsarse, integrándose al servicio de la canción. La complicidad entre ambas vocalistas permite explorar dinámicas de llamada y respuesta, armonías que abrigan y un diálogo lírico que enriquece el relato.

Más allá del atractivo del featuring, el tema funciona como un nodo del álbum: habla de refugio y reconocimiento, de esa esquina íntima a la que volvemos cuando todo afuera acelera. La producción refuerza esa idea con arreglos que entran a tiempo y se retiran a tiempo, dejando que lo esencial —la emoción— ocupe el centro.

«Nada bueno», un sencillo que abre camino

Nada bueno actúa como carta de presentación de la nueva etapa. Es un sencillo que condensa el espíritu de Reinicio: una letra que mira de frente, una melodía que crece con intención y una producción que se despliega sin estridencias, sosteniendo el clímax con elegancia. La canción ya está disponible en plataformas digitales y apunta directo al repertorio imprescindible de la artista, con ese sello melódico que se tararea a primera escucha y se queda.

Más que un impacto inmediato, el tema parece pensado para ganar con las escuchas, revelando capas: giros de voz, detalles de percusión, colchones sutiles de teclado y respiraciones que humanizan la toma. Es la clase de pop que apuesta por el tiempo: no lo grita, lo demuestra.

Reinicio también en vinilo: el valor de lo tangible

La publicación del álbum por primera vez en formato vinilo añade una capa de sentido al proyecto: el objeto como experiencia, la escucha sin prisas, el ritual de colocar la aguja y dejar que cada cara cuente su parte. No se trata solo de nostalgia, sino de una apuesta por la calidad de sonido y por un tipo de vínculo con la música que invita a detenerse.

En un contexto dominado por la inmediatez, la edición en vinilo funciona como una declaración: estas canciones quieren ocupar un lugar físico en tu casa y un tiempo real en tu día. Es también una forma de celebrar el oficio de escribir, arreglar e interpretar, recordando que cada detalle ha sido pensado con mimo.

Gira Reinicio: un viaje emocional en directo

El lanzamiento del disco llega acompañado por una gira de presentación cuidadosamente diseñada para trasladar al escenario el universo íntimo del álbum. El tour parte del concierto celebrado el 22 de enero en Madrid, en La Sala, y recorrerá distintas ciudades de España durante los próximos meses, con nuevas fechas por anunciar. La propuesta de directo se imagina como una hora y media de desconexión del ruido cotidiano, un espacio para escuchar de cerca las canciones nuevas y reencontrarse con los temas que ya forman parte de la historia de la artista.

Sobre el escenario, Marta estará arropada por su banda —guitarras, teclado y batería— para crear una atmósfera cercana que favorezca el contraste de texturas: del susurro al coro compartido, del detalle acústico al pulso rítmico que levanta a la sala. El guion del concierto se estructura como un viaje: abre puertas, cruza paisajes, vuelve a casa distinto.

Fechas confirmadas

  • 22 de eneroMadridLa Sala
  • 7 de febreroAlgecirasTeatro La Florida
  • 26 de marzoMálagaTrinchera
  • 27 de marzoSevillaCartuja Center CITE
  • 28 de marzoAlmeríaBerlin Social Club
  • 9 de abrilBarcelonaWolf
  • 11 de abrilValenciaJerusalem

Cada cita se plantea como una experiencia única: nuevas canciones en primicia, revisiones de repertorio y ese diálogo que sólo se da cuando un público atento y una intérprete generosa comparten el mismo latido. Temas como Quiero verte, Entre otros cien o Dirás conviven con el material inédito para dibujar un mapa emocional completo, de los comienzos al presente.

Entradas e información actualizada

Todos los detalles de la gira, así como la venta de entradas y futuros anuncios de nuevas fechas, pueden consultarse en la web oficial de la artista. Si vas a alguno de los conciertos, llegar con tiempo es parte de la experiencia: escuchar la apertura, encontrar tu lugar en la sala y dejar que la expectativa se convierta en música. En el sitio oficial encontrarás además noticias, vídeos y acceso a sus redes sociales para seguir de cerca cada paso de esta etapa.

La voz y la palabra: una madurez en presente

Uno de los grandes logros de Reinicio es mostrar la madurez artística de Marta Soto sin perder la frescura. La voz se escucha más dueña de sus dinámicas y las letras ganan precisión, como si cada línea hubiera sido pulida hasta encontrar su forma inevitable. Esa combinación —control y emoción— se traduce en canciones que resisten la relectura: cambian con el oyente, dialogan con distintos momentos del día y acompañan sin imponerse.

La sensación de cercanía es clave. La cantante no busca impostaciones grandilocuentes; prefiere el detalle expresivo, la respiración que antecede a la frase, el quiebro pequeño que dice más que un grito. Esa estética encuentra su casa en una producción sobria y contemporánea, que elige con criterio dónde crecer y dónde dejar espacio. El resultado es un álbum que se puede disfrutar en auriculares, en altavoces o en directo, siempre con la certeza de estar ante una obra cuidada.

Del estudio al escenario: una misma verdad

La coherencia entre el disco y su traslación al directo es una de las virtudes del proyecto. En Reinicio, la arquitectura sonora nace pensada para vivir en un escenario: arreglos que funcionan en formato banda sin perder matices, estribillos que invitan a la participación y puentes que abren la puerta a desarrollos instrumentales sutiles. Quien se acerque a los conciertos no encontrará una réplica literal del álbum, sino su expansión: los silencios pesan, las respiraciones cuentan, y cada noche puede aparecer un color distinto.

Ese enfoque convierte la gira en un complemento indispensable del lanzamiento. Las canciones respiran de otro modo frente a un público y, a su vez, los conciertos reescriben el significado del álbum. La promesa de la artista es clara: un universo sonoro íntimo y especial donde cada detalle está al servicio de la emoción compartida.

Reinicio: detenerse para seguir

Volver a empezar implica coraje y paciencia. En Reinicio, ese gesto se concreta en música que mira al futuro sin renunciar a lo aprendido. Es un trabajo que apuesta por la independencia y la honestidad, que entiende la creación como un oficio de larga distancia. Y es también una invitación: a detenerse, a respirar y a escuchar con atención. En tiempos de ruido, ese es un valor en sí mismo.

Ya sea a través del sencillo Nada bueno, del magnetismo de la colaboración con María Peláe en Mi lugar secreto, o del recorrido completo de las once canciones, la propuesta de Marta Soto se sostiene por su coherencia: cada pieza suma. El vinilo llega como celebración tangible y la gira como la mejor forma de comprobar que el reinicio no es una consigna, sino un lugar al que merece la pena regresar.

Si te mueve la canción de autor con sensibilidad pop, si te interesan las producciones que dicen sin gritar y si te apetece reencontrarte con una voz que crece a cada entrega, Reinicio es de escucha obligada. Y si quieres que la experiencia sea completa, busca tu fecha, reserva tu entrada y prepárate para compartir, durante una hora y media, el corazón de un disco que nació para el escenario.

La hoja de ruta está marcada: fechas confirmadas, formato vinilo, nuevo repertorio y la certeza de una artista que ha hecho del comienzo un destino. El resto, como siempre, lo decidirá la emoción cuando la música empiece a sonar.

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